Anti Puntaje

Amor por la milanga.

10
Empanadas
10
Milanga Oriental
8.7
Bife de chorizo
9
Milanga Montevideo
8.5
Pastel de papa
9.5
Tarantela

UN TALENTOSO DE LOS NAIPES

La noche previa a visitar Los Orientales decidimos juntarnos a comer algo en la casa de Matías.

Mientras se iba armando la picada, surgió la idea de jugar un partidito de poker. La verdad es que no solemos hacerlo, pero como Facundo anda fanatizado con el juego, trata de que a todo el mundo le apasione (al margen de que se aprovecha y te despelleja los bolsillos mientras se hace el buenito explicando).

Pusimos 200 pesos cada uno, recibimos las fichas que correspondían y arrancamos. Ahí nos dimos cuenta que el equipo Antigourmet tiene personalidades muy específicas para jugar al poker.

Facu: gran matemático, estratega, calcula en la capocha los % y no le gusta perder a nada. Para colmo, juega en dupla con Vicky, que se la pasa apilando las miles de fichas que ganan y especulando con las formas de gastar la tarasca.

Román: El señor de las opciones. Tiene más de 900 escenarios en la cabeza y puede calcular muchas variantes. También es un gran relator del juego, y normalmente trata de meterse en tu cabeza para hacerte pisar el palito; alguna que otra vez te la pone.

JP: un tipo con experiencia en mesas internacionales (como el Casino de Mar del Plata o el Bingo de Ciudadela). Tiene muchos más escenarios que Román en la cabeza, pero en todos pierde. Si lo agarrás con suerte en 3 manos te liquida y suele apurarte como loco.

Martín: con poco recorrido en el juego, pero un gran sentido común y dueño de un temperamento estoico. Eso, en el mundo del Antigourmet no se consigue con facilidad. Puede “pasar” 40 manos hasta que le toque una buena. Nadie sabe cómo se mantiene despierto.

Matías: como no sabía jugar, lo mandamos a leer un resumen de las reglas básicas para que no rompa las bolas. Cuando terminó nos dimos cuenta que no entendió nada (algunos dudan de que las haya leído). Imposible que comprenda cómo formar los juegos, cuando tiene una ventaja y normalmente “entra” en todas las manos porque sino se aburre.

Como era de esperarse, Facundo nos limpió a todos. Ni siquiera Matías haciendo trampa pudo influir en el juego. Y eso que lo intentó de varias maneras distintas:

  • Sobornó a Vicky para que le pase un par de fichas “de esas azulcitas” a cambio de conseguirle una silla permanente en el programa de radio.
  • Cada vez que terminaba una mano y se recolectaban las ganancias, se hacía el boludo, generaba un quilombo y manoteaba un par de fichas (todos nos dimos cuenta).
  • Cuando se estaba quedando sin fichas dijo que iba al baño y siguió apostando como media hora más. Después nos enteramos que tenía otro juego lleno de fichas en una piecita del fondo (“casi traigo los billetes del Estanciero para completar”, dijo el tramposo).

Pero nada de eso funcionó. Cuando un tipo sabe, sabe. Y Facundo, en poco más de 90 minutos de juego, contruyó un palacio con fichas de todos los colores que uno se pueda imaginar. Recibió los 1.000 pesos del pozo y los tuvo en la mano 3 segundos; después apareció Vicky y aseguró el tesoro.

Al otro día, teníamos que ir a bodegonear y como recién arrancaba el año, decidimos renovar los votos con uno de los primeros bodegones que visitamos, allá por el 2014. Nos fuimos cada uno pa’ las casas, con la esperanza de que Facu se apiade y mañana pague la cena.

Al día siguiente, Matías volvío a su deporte favorito: el Burako.

SIEMPRE SE VUELVE AL PRIMER AMOR

Y a nosotros nos pasó.

Después de un montón de tiempo, volvimos a visitar a los queridos amigos de Los Orientales. Ese bodegón emblemático de Almagro, que se encuentra sobre Rivadavia, a media cuadra de Medrano, muy cerquita del Subte A (Castro Barros), y por supuesto… a la izquierda de Rusia.

Los Orientales se destaca por su simplismo. Comida abundante, siempre fresca, mucho queso, muchas papas fritas, buena atención, una variedad de milangas difícil de igualar, el chivito uruguayo canadiense, ricas pizzas a buen precio, empanadas/bombas y una atención maravillosa.

A veces, te hacen aguantar más de la cuenta para traerte el morfi. Por eso se recurre a la panera enorme y la manteca para tratar de amortiguar el impacto. De todas maneras, como decimos siempre:

El que sabe comer, sabe esperar.

Tampoco es cuestión de andar toda la vida a las apuradas, no? ¡Y pucha que vale la pena sacar a relucir la paciencia en este lugar!

S.O.S. A LA NAPOLITANA

Esa noche, hubo una gran actuación del equipo. Los Orientales es una cancha que siempre genera una situación masticatoria inclemente. No te podés hacer el dolobu porque quedás en evidencia al toque. Esa huevada sentimental del “hoy me cuido”, acá no lo podés poner en práctica nunca jamás de los jamases.

Fuimos 4 (faltó el Dr. Pait) y arrancamos la velada con 4 empanadas de carne.

Para la gente que vive cerca, tener el delivery de empanadas de Los Orientales a mano es prácticamente una obligación moral. Es más, se corre el rumor de que las viejas heladeras Siam venían de fábrica con el imán pegado en la puerta, haciendo una diagonal con la manija/pelotita.

A ese arranque le sumamos una porción de pizza napolitana + fainá de una mesa vecina. Los tipos se fueron y la dejaron ahí. Huérfana. En una pizzera grandota donde la porción se sentía solitaria. Nos dió pena, la mandamos a calentar y la dividimos en 4. ¡Derroche de técnica Antigourmetera!

EL SUSTO DE TORIBIO

Toribio, que para nosotros es uno de los mejores mozos de Buenos Aires, se asustó un poco con la cantidad de morfi que pedimos. Abrió los ojos de par en par, reculó un poco y después dijo:

Yo lo marcho, ustedes se fijan.

Volvió al ratito con lo siguiente… Anotar y morir!

MILANGA ORIENTAL: que viene con salsa blanca, morrón, jamón cocido y un huevo frito maravilloso. A nosotros nos gusta pincharlo apenas y ver cómo despacito, en hilitos, tiñe la salsa blanca. Es como tapar las canas con tintura Antigourmet.

MILANGA MONTEVIDEO: una belleza bien alta, que contiene en su terraza jamón crudo, albahaca y muzza. El jamón crudo estaba riquísimo, e incluso se barajó la posibilidad de pedir un “plato de la pavada” con un par de fetas. Pero por suerte, Facundo no tuvo apoyo.

BIFE DE CHORIZO CON CHAMPIÑONES Y VERDEO: lindo bife, de unos 450 gramos, con generosa cantidad de champis. Muy contundente el hombre, pero igual fue prácticamente erradicado del mapa en menos que canta un gallo al verdeo.

PASTEL DE PAPA: el ex-gourmet de JP sorprendió al resto de la mesa y marchó una porción de Pastel de Papa. Era el plato del día y le trajeron un pastel rectangular (tamaño libreta NORTE espiralada). Para los que no creen en los milagros… 85 pesos. Casi lloramos!

PD: de paso, acá de te dejamos el pastel de papas de Paulina Cocina. El otro día seguimos la receta y explota. Grosa total!

Cuando liquidamos la cuestión, volvió Toribio. Miró el cuadro completo desde cierta distancia. Los platos vaciós, la panera destartalada, Facu enojado por no darle el OK para pedir jamón crudo, Román tomando las últimas gotas de la soda, Matías resbalando por el asiento y JP que estaba ido, después de una lucha sin cuartel contra el pastel que veíamos perdida de antemano.

Levanto, no? – comentó despacito, para no molestar.

JP levantó hidalgo su tenedor, le metió dos movimientos y liquidó el pastel de papa.

Lo di todo. – dijo, y se le apagó la CPU. Prácticamente no habló más en toda la noche.

Un crack! Que nos demuestra que la fe ciega que le tenemos cada 2×3 rinde frutos.

POSTRECITO

Como no podíamos aflojarle en el final, nos clavamos una Tarantela. Esa obra maestra del capo de Rolando en la cocina.

¡Ojo! La tarantela no es moco ‘e pavo. Viene con crema y dulce de leche como para un regimiento. Comen 3/4 tranquilamente y suele ser uno de los postres más pedidos, junto con el épico Casi Casi Tiramisú.

Pedimos la cuenta y nos estábamos por rajar, cuando cayó Rosanna con un champú helado para continuar con el naufragio etílico del equipo.

CONCLUSIÓN

Nos fuimos a la 1:30 (momento en el cuál cerró sus puertas y de pedo no quedamos adentro porque a Facu le volvieron a fallar las rodillas, ya hablaremos del estado físico del equipo en próximas reseñas).

Como siempre, Los Orientales nos regalaron una gran noche Antigourmetera.

Los queremos mucho che. Y esperamos volver pronto para seguir entrándole a esas milangas milagrosas.

Salud!

PD: SOY ANTIGOURMET

Si vas con la remera del Anti, en Los Orientales te regalan la entrada. ¡Mamadera de regalo!

Si querés, la podés comprar acá: www.antigourmet.com.ar/remera