Esta reseña la estoy subiendo el día 1/8/2021 (con el dólar a $175)

Si te cuento que descubrimos un bodegón que en su carta tiene un ítem a menos de 50 pesos… ¿Nos creerías? Es muy probable que no. Pero increíblemente, este equipo encontró un yacimiento de buñuelos a 35 pesos ¡en el año 2021!

Mati sacó rápidamente la cuenta.

Con una inversión de $17.430, podés comer 2 buñuelazos de acelga durante los 249 días hábiles del año.

Te solucionamos el almuerzo de todo el año por la módica suma de $1452 x mes.

Al margen del buñuelazo, visitamos el Bodegón Manuel Belgrano de Monserrat, que funciona donde nació y murió el prócer argentino creador de la bandera nacional. Y nos dimos una panzada preciosa.

Wilson, que es pariente de la pelota de Tom Hanks, no paraba de traer morfi.

De entrada: buñuelos (viene uno por persona de cortesía), morrones asados con ajo, matambre con rusa, lengua a la vinagreta, berenjenas al escabeche. Tremendo el comienzo. Pero faltaban los principales, así que ajo-derse y agua-ntarse.

Acá el Dr. Pait casi colapsó.

Descubrió que la “Milanesa al plato Don Manuel” no tenía los mismos ingredientes que el “Sanguche de Milanesa Don Manuel”.

Empezó a los gritos por el salón preguntándose:

“Me confunden viejo. ¿Qué carajo le gustaba a Manuel Belgrano? No puede ser esto. Un plato tiene arvejas y palmitos. El otro tiene panceta y morrón. Estamos todos locos. ¡¡¡ALGUIEN QUE ME EXPLIQUE QUÉ COMÍA BELGRANO!!!”

Nos costó un huevo que se calme y explicarle que era algo que podía pasar. El tipo estaba trabadísimo, pero justo cuando pensamos que se iba a tomar el palo… llegaron los sorrentinos.

Cuatro sorrentinos. Y nosotros somos cinco.

Tendrías que haberle visto la cara a Facu, el encargado de dividir todo lo que se pide en 5 partes iguales.

Lo vimos sudar la gota gorda, haciendo cuentas y ecuaciones en su mente para encontrar la mejor solución. No había.

Incluso Jorge mandó un mensaje de whatsapp confirmando el triste resultado: “los números no dan”.

Quedó tan desequilibrado mentalmente que terminó sirviendo la salsa con un tenedor. Tenés que ser mago para servir salsa con un tenedor. Se notaba que la estaba pasando mal.

Por suerte cayeron el resto de los platos principales y todos dejamos de presentar atención cuando llegó el osobuco braseado con polenta, el rabo de toro, la mila Don Manuel y el ojo de bife al roquefort con fritas. Muy buenos platos, a precios super acomodados, con porciones excelentes. El ojo de bife era una manteca y estaba de rechupete.

– Tendríamos que haber pedido dos. – dijo el Dr. Pait, que había vuelto de su enojo.

La pasamos tan bien, vino va, vino viene, que no nos percatamos de la hora (y que estábamos solos en el salón desde hacía rato).

Apuramos los postres para no irnos rengos y nos quedamos tranquilos cuando a las 0 hs. entró un paisano a comprar 200 gramos de queso sardo. Ese ángel de la guarda, nos permitió disfrutar del flan mixto y también del queso y dulce (de batata por supuesto).

Al Bodegón Manuel Belgrano te lo super recomendamos para una escapadita, porque todos los boliches del microcentro necesitan difusión y la visita de los antigourmeteros.

Ver el centro tan vacío es tremendo. Pero a no aflojar. Porque seguimos buscando, encontrando y difundiendo estos lugares espectaculares.

Nos fuimos felices de haber encontrado un nuevo bodegón para nuestra guía.

Gracias Wilson y a todos los que laburan en el Bodegón Manuel Belgrano por regalarnos una gran noche.

Si llegaste hasta acá, dale un SEGUIR al Instagram del Bodegón.

Salud!

PD: tienen un vinito con su propio nombre que re contra zafa!