Identificados 100%

Nos sentimos muy identificados con El Tábano.

Este histórico club fue fundado en 1930 y consiguió su Personería Jurídica en 2003.
73 años para hacer un trámite. Todo un ejemplo de autogestión, digna de un Antigourmet.

¿Y a quién le importa? ¿Qué problema hay? ¿Por qué tanto apuro?

Esa ansiedad y aceleración se las dejamos a los fanáticos de los 15 segundos de TikTok.
Nosotros vamos despacito, disfrutando del camino y sin olvidarnos de quienes somos.

De la misma manera es el Club El Tábano.
Duro y persistente, como el insecto que inspiró su nombre.

Al parecer la frase la dijo Sócrates:

“Dios me puso sobre vuestra ciudad, como el tábano sobre un noble caballo, para picarlo y mantenerlo siempre despierto.”

Estar despiertos para conocer a Norma.

Eso es lo que buscaban los fundadores del club. “Picar” a la gente del barrio con su pasión por la familia, las reuniones de amigos, el tango y el fútbol y el morfi.

Y para hablar de Morfi, que es algo que nos compete, nos sentamos con Norma, la gran buffetera del club. Ella viene de 20 años al frente del buffet del Club Sunderland y hace 2 años que llegó a El Tábano.

“Yo no me puedo tranquilizar” – nos dice.

Cuando se refiere al servicio a Norma se le sale la cadena y lo da todo. Quiere tener todo bajo control, que las empanadas de cortesía lleguen volando (no son de copetín; son posta), que las rabas salgan perfectas, que la mila sea gigante, que la gente solo tenga que disfrutar en el patio del club.

Norma aprendió el oficio desde muy jovencita, laburando en el Mercado 4 (el Mercado Central de Paraguay), donde su tía Lili tenía un copetín. Después se casó y se dio cuenta que “eso no era para ella”. Asñi que agarró unos bártulos y se vino para Argentina. Laburó un par de años y después conoció al Negro Firpo, anterior buffetero del Sunderland.

“Él me enseñó lo que acá se define como bodegón y desde ese momento hago toda comida casera: osobuco con estofado, guisos, pucheros, pastas.”

Comida casera casera casera

Antes que nada, vamos a decir que apenas nos sentamos, llegaron cuatro empanadas de cortesía. Fundamentales. Estoicas. Impresionantes. Nada de copetín. Había 2 fritas y 2 al horno, 2 de carne y 2 de jamón y queso. Ideal para que se maten a trompadas los comensales para elegirlas.

Después de las empanadas y habiendo pedido vino con hielo, pedimos rabas a la provenzal, la Super Milanga El Tábano (comen 3 o 4), unos ñoquis a la bolognesa y 3 postres. Todo regado con Cunnington, porque Matías abrió una botella que estaba batida y nos regó a todos (hay video).

Continuamos charlando un ratito con Norma, pero con una frase nos dejó muy en claro su forma de entender la gastronomía:

“Ahora, en pandemia, logramos habilitar el patio del club. Pero con los horarios se complica, así que me traje una colchoneta, me tiro un ratito, descanso y sigo, porque acá todo es casero, se hace en familia y hay que poner las manos en la masa.”

De tango en tango y de gol en gol

Porque acá si que hay historias y jodas para contar.

Cuando la cosa está bien barajada desde el principio, pueden pasar más de 90 años y seguir presente en la vida de miles de personas.

Roberto Goyeneche fue el su hijo predilecto. Vaya uno a saber las miles de veces que el Polaco recorrió las 2 cuadras que separaban su casa del club. Porque el tipo nació en Balbín 3050 y antes el Club tenía su sede en Melian e Iberá. De hecho, allí conoció al amor de su vida, Luisa Mirenda, que falleció en octubre del año pasado y en una de sus últimas entrevistas dijo:

“Roberto amaba el barrio. La relación con los vecinos de Saavedra era totalmente normal: lo conocían todos y lo saludaban, y el también a ellos. Lo peor que le podías hacer era decirle cantate algo, porque se levantaba y se iba. Pero si le conversabas un rato, de última, se terminaba cantando algo.”

Alberto Castillo, Ángel Vargas, Aníbal Troilo, Sandro, Oscar Rovito (Tarzanito), Hugo del Carril y Lino Spilimbergo también pisaron su salón.

La Orquesta Tábano Club y la Milonga del Tábano están a la espera de que la pandemia se deje de joder para volver a reunir a los amantes de la milonga.

Con respecto al fútbol, “Los Calamares” de 1956 están por todas las paredes. Pioti, Sosa, Mirenda, Breci, Rodrigues, Stoma, Maceda, Victor, Menta y Mosquera.

También pasaron: Julio Cozzi que fue arquero de la selección, “El Marqués” Rubén Sosa jugó en Racing, Croa y Frágola figuras de Platense, Luisito Maravilla y José Díaz que brillaron en Excursionistas.

Frases célebres

Saavedra es un barrio de frases célebres.

¿Por qué decimos esto? Porque hay dos frases que usamos los argentinos que nacieron en este barrio. Te cuento…

La familia Trifulca vivía en Larralde y Roque Pérez. Cuando se armaba lío, la ama de casa (que dicho sea de paso se comenta que ostentaba grandes dimensiones) sacaba un revólver y se pudría todo. Los Trifulca era re picantes y su fama le dio sentido a esta frase que todos usamos:

“Se armó la trifulca.”

De la misma manera, investigamos un poco sobre un tipo adusto y propenso a no largar billete.

Un tipo que era gerente de Platense y cuando le iban a cobrar… no pagaba nunca.

“Andá a cobrarle a Montoto.”

Otra frase que también parece tener su origen en el barrio de El Tábano, por obra y gracia del dirigente Alberto Montoto.

Estas son las historias que nos gustan contar. Historias que nos llenan de identidad, de barrio y de recuerdos.

Esperamos que la reseña llegue a quién tenga que llegar, y estos clubes de barrio continúen con su inmensa labor: reunir a las familias y a los amigos alrededor de una mesa.

Gracias a Norma y al Club El Tábano por recibirnos.

Nos despedimos con un flancito hasta que nos volvamos a ver.

Volveremos pronto.

Salud!