Anti Puntaje

Vodka, comida y vodka

9
Draniki
7.5
Borsch
9
Vareniki
8
Pelmeni
8.5
Suprema a la Kiev
9.5
Lomo Strogonoff
9
Pechito de Cerdo
8
Postres
9
Perestroika
9
CCCP

¡AL FIN LO ENCONTRAMOS!

Parecía un mito urbano, pero nos alegra informar que el equipo Antigourmet, después de una intensa búsqueda y rastrillaje de la zona, ha logrado dar con el paradero de un BODEGÓN RUSO.

Este singular hallazgo nos emociona muy profundamente por varios factores. A saber:

1. Se viene el mundial.
(y queremos estar preparados con lujo de detalles)

2. Nos gusta el vodka.
(verán los efectos del mismo en el ANEXO 1)

3. Los Antigourmeteros que nos conocen desde hace años, saben que “Todo queda a la izquierda de Rusia”.
(leer el ANEXO 2, al final de la reseña)

Entonces, por muchas razones, es indispensable conocer a este nuevo bodegón, que se suma a los cientos de reductos antigourmeteros y no tiene desperdicio.

Pasen y lean. Con ustedes… el CCCP.

La entrada del bodegón tiene persiana. Vamos bien.

¡VOLVÉ ROMÁN!

Esa noche, Román tenía otra cosa en agenda y no podía salir a bodegonear.
Cuando eso pasa, siempre nos pone en un aprieto.

Román, es el encargado de elegir los lugares que visitamos.
Y cuando no está presente, nadie se quiere hacer cargo de seleccionar un bodegón y pifiarle (porque después te comés una boludeada atómica durante meses).

Para colmo, el único que tenía ganas de ponerle el pecho a la situación, era Mati.
Todo bien. Pero el tipo siempre elige lugares raros o que quedan en la loma del orto.

Sus últimas recomendaciones fueron:

“Podemos ir a uno que queda en Mar de Ajó, me dijeron que hay duendes.”
“Se come arriba de las vías del tren, dicen que la locomotora pasa re pocas veces al año.”
“Es una cancha de fútbol abandonada y te sirven el postre colgado de un paravalancha.”
“Te atiende un mozo que le falta un ojo y atrás de la barra hay un enano que lava los platos.”
“¿A cuánto queda Mechongué? Me contaron que hay una vieja que cocina de puta madre.”

El tipo no tiene mucho anclaje en la realidad. Nosotros somos amigos y le tenemos paciencia. Pero es increíble que no se de cuenta que salimos a comer un día de semana y al otro día vamos a laburar. Rotos. Pero vamos a laburar.

Pero bueno, eso a Matías no le calienta en lo más mínimo.
Es más, te dice de ir a un lugar que queda a 400 km. y ni siquiera sabe manejar.

Por eso tratamos de ignorarlo y le damos la responsabilidad a Román. Un tipo más sensato que no va a conducir hasta Mechongué un miércoles.

Pero… en esta salida, no nos quedó otra, y le hicimos caso a Matías.

“Queda en Carlos Calvo 761. Va a estar buenísimo. Es un bodegón ruso.”

JP, Martín y Facu… se resignaron.

¿QUÉ CARAJO ES UN BODEGÓN RUSO?

Si bien, a primera vista, la idea de un bodegón ruso parece un concepto imposible, no es tan complicado de explicarlo en términos antigourmetísticos. A nosotros nos cayó la ficha hace varios años cuando fuimos a comer a Una canción coreana, hermoso restaurante en el barrio de Flores.

Ese día nos hicimos una pregunta muy importante:

¿Por qué recomendaríamos a la Comunidad Antigourmet un lugar de comida coreana?

La pregunta, fue contestada magistralmente por la cocinera del lugar: Ana Chung.

“Miren chicos, esto es lo que les daría de comer su abuela, si hubiesen nacido en Corea.” – nos dijo Ana en perfecto corealunfardo.

Listo. Nos cerró todo.
Desde ese momento, no tenemos tantas vueltas para definir a un bodegón.

Si la comida es simple, abundante, rica, con buenos productos, a buen precio, está servida con amor, te atienden bien y es la comida tradicional (de abuela) en una determinada región del mundo… para nosotros ES UN BODEGÓN.

Al toque, dentro del whatsapp del equipo, aparecieron mensajes con un montón de oraciones raras que nadie cuestionó. Vamos con un par de ejemplos:

“Che, mañana vamos un bodegón peruano” (La Conga en Once)
“Me contaron de un bodegón africano” (El Buen Sabor en Villa Crespo)
“Un amigo fue ayer a un bodegón judío” (El Oriente en Congreso)
“A la vuelta del laburo hay un bodegón árabe copado” (al Rayan en Villa Urquiza).

La lista de bodegones internacionales se fue ampliando.

Y es una muestra más del famoso crisol de razas. Una mezcla interminable de ingredientes de todo el mundo, mezclados en una gran olla comunitaria llamada Argentina, que lleva más de 200 años a fuego lento.

Nosotros celebramos que así sea.
Porque nos da una identidad gastronómica única.
Con posibilidades infinitas.

Por eso mismo, vamos a todos lados, escuchamos todas las historias, comemos todo lo que nos ponen adelante, pagamos como corresponde y, si el lugar está bueno, lo recomendamos.

Hoy, le vamos a sumar a esta lista, un contundente bodegón ruso.

BIENVENIDOS, CAMARRRRADAS

CCCP es el acrónimo de Союз Советских Социалистических Республик.
Obviamente, no se entiende un pito. Y eso pasa porque nosotros tenemos más presente su traducción: URSS o Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Seguramente algún memorioso se acuerde haber leído esas 4 letras impresas sobre fondo blanco en alguna indumentaria deportiva olímpica o en los trajes de los primeros cosmonautas oriundos de aquellos pagos.

Nosotros entramos al CCCP y confirmamos nuestras sospechas.

¡Todo era soviético!
Se había demostrado nuevamente que el equipo Antigourmet suele ser muy intuitivo.

Cuando nos enteramos del nombre del lugar, nos hicimos en la cabeza un listado de cosas que debería tener un bodegón ruso. Hagamos el ejercicio. Si uno piensa en Rusia, piensa en…

Moscú, frío, comunismo, el Kremlin, Stalin, mamushkas, Plaza Roja, Mundial de fútbol, el chino Garcé, Alfajores, promo de Noblex, mucho frío, Putín, kalashnikovs, Iván el Terrible, ir preso, activistas, activistas presos, los gritos de Sharapova, Stalin de nuevo, guerra fría, zares, China ataca Kamchatka, Chaikovski, perros siberianos, muchísimo frío, Isinbayeva (ídola de JP), tipografía cuadrada, Malevich pintando cuadrados negros, frío extremo y para terminar: vodka, mucho vodka (para combatir el frío).

Bueno. En una cosa le pifiamos.
Porque la temperatura dentro del boliche era super agradable y no hizo falta que nadie saque botas de nieve o un gorro con orejeras. Te contamos más en detalle.

EL SALÓN

En el local hay unas 15 mesas. Y todas tienen dibujado el mapa de la URSS, con la diferencia que en cada una de ellas está pintado un país distinto de los que formaron parte de la Unión hasta 1992.

Por ejemplo, vas a sentarte en la mesa Lituania, Moldavia, Ucrania, Kirguistán, Biellorusia, Letonia, Azerbaiján, Chacabuco o Junín de los Andes. Todo depende de la suerte que tengas.

En las paredes hay de todo. Un paneo general arroja el siguiente listado:

Armas (de mentira). Banderas y banderines con las regiones soviéticas. Una foto gigante del Kremlin que es espectacular. Ocho gorros rusos ubicados en cabezas femeninas de plástico sobre una repisa; cosa bastante tétrica. Una botella con forma de AK-47. Una gran frase que dice: Пролетарии всех стран, соединяйтесь!

Y además, un montón de cuadros. Algunos de ellos con caras reconocibles y otros que nos hicieron poner a laburar el bocho para ver si los sacábamos.

Yuri Gagarin, Lenin, Máximo Gorki, Nikita Kruschev y Mijaíl Gorbachov fueron algunos que logramos identificar. Otros cuadros siguieron estando en el anonimato.

Una vez que nos aclimatamos al lugar y le fuimos agarrando el gustito soviético a la cosa, nos dispusimos a hacer lo que mejor sabemos. Comer y beber.

CORTESÍA RUSA

En el CCCP te dan un chupito de vodka de cortesía.
Eso, es entender al comensal. Es un detalle que nos enamoró, especialmente cuando Ksenia (nuestra moza) nos comentó que el vodka era casero.

Habiendo dicho esto, lo importante es conocerse. Porque el chupito lo podés pedir apenas entrás (como para hidratarte antes de un partido) o al final de la velada (como para salir desnudo por San Telmo con un AK-47).

La decisión es suya, camarrrada (diría Siegfried, el villano del SuperAgente 86).

En el caso nuestro, pedimos los chupitos de entrada… y también al final.
Por eso recomendamos seguir leyendo.

ENTRADAS

Abrimos la carta y notamos principalmente dos cosas.

  1. Era corta.
  2. No entendíamos un carajo.

Entonces, optamos por utilizar un sistema de pedido patentado por el Dr. Pait.

Se llama P.H.A. (Pedido Holístico Antigourmet). Para los que no lo conocen, el PHA es un efectivo método que podría resumirse en una sola frase.

“MARCHAME TODO.”

Parece una pelotudez, pero la simplificación que trae aparejada la utilización del PHA no tiene precio al momento de hacer un pedido de comida grupal.

Se evitan pasajes de las cartas entre comensales.
Se evitan discusiones y argumentaciones pelotudas.
Se evitan caras de culo porque: “no se pidió lo que yo quería”.
Se evitan lecturas en voz alta de platos e ingredientes que nadie puede retener.

Y fundamentalmente, es una forma de ver y entender la gastronomía.

Porque el PHA supone, holísticamente, que “el TODO es más que la suma de las partes”. Entonces, podemos concluir que “No podés entender la Cocina Rusa, si no te comés todos los platos que la componen.”

Así fue como le hicimos el pedido general a Ksenia.

– Y para tomar que quieren? – nos preguntó.
– Un Lopezovich… Malbec. – le dijo Facundo.

La revolución comienza con un Lopezovich… Malbec.

¡Qué maldito genio!
Pasemos a las entradas.

DRANIKI CON PANCETA

Nos voló la cabeza. Es como comerte a Anna Kournikova (antes de conocer a Enrique Iglesias).

Matías lo describió perfectamente:

“¡Qué rico! Es como un buñuelo de arroz; pero sin arroz y sin forma de buñuelo.”

JP, el más erudito del equipo dijo:

“Si enfrentás en un partido de ajedrez al Gran Maestro Kasparov y un Draniki con panceta… salen tablas.”

Todos lo miramos raro, pero como el vodka estaba haciendo efecto le dimos la razón.

Los Dranikis son como unos medallones ¡FRITOS! (sin forma circular perfecta) hechos de un puré de papa y cebolla, mezclados con huevo, leche y harina. Además le pusieron panceta, un ingrediente que mejora cualquier plato.

Te dejamos una receta que encontramos por si te copa hacerlos. Clic acá.

Sencillos y muy ricos. Un flor de plato para arrancar.

BORSCH

Es la sopa de verduras típica de los ucranianos y se prepara de muchas formas. Pero… el ingrediente que, sí o sí, tiene que tener (y le da su color característico) es la remolacha.

Nosotros además detectamos tomate, puerro, cebolla y ajo. Pero cuando le preguntamos a Ksenia qué más tenía, nos contestó sonriendo “1 vaso de vino blanco”. ¡Dale con todo! ¡Dame un litro de Borsch!

VARENIKI

Son las empanadas de aquellos pagos.
Una pasta con forma de medialuna, rellena de papa, cebolla y hongos.

De hecho, buscamos su traducción y un vareniki sería una “cosa cocida”. Nos gusta cómo los rusos nombran a sus platos. Muchos chefs deberían aprender de ellos.

Vinieron 10 varenikis. Duraron 10 segundos. Por lo tanto, el equipo Antigourmet tiene una impresionante aceleración de 1 vareniki por segundo. ¡Temibles!

Pasaron los 3 primeros platos. Las entradas rusas nos dejaron chochos y con varios sabores que no solemos testear en nuestras salidas bodegoneras clásicas.

Mientras comenzábamos a relajar las patas, adoptando posturas de comensal feliz y hablando un rato al pedo sobre temas soviéticos, fue cuando comenzamos a prestarle especial atención a la música del lugar.

MTV RUSIA

Un parlante de la era perestroika estaba encargado de emitir canciones.
Y nos llamó mucho la selección elegida.

Podríamos definir la música del CCCP como “Pop Ruso Ochentoso”.

Así fue como descubrimos artistas de la talla de Larisa Dolina (la Tina Turner rusa), Düne (que pueden ser los Erasure bolcheviques), un pibe que remixa temas viejos que se llama Mat Zo, a la talentosa Ala Pugachova (la Valeria Lynch de aquellos lares), los metaleros de Aria, las Pussy Riots y muchos nombres más que nos tiraba el Shazam (muchos en cirílico así que no tenemos ni la más pálida idea cómo se escriben en español).

La cuestión es que no solo desde el morfi está bueno el CCCP, también la música hace su parte y te ponés a escuchar cosas que jamás se te hubiesen ocurrido.

Un dato importante: no pasaron ningún tema de Nati Oreiro.
Tampoco hubo temas de El Polaco.

PRINCIPALES

Ya recuperados de la entrada y con mucha música nueva en las gateras, estábamos listos para solicitar los platos principales.

Como Román no estaba para poner paños fríos, el Dr. Pait aprovechó y se descarriló rápidamente. Volvió a utilizar el Sistema PHA y al ratito Ksenia se apareció con:

PELMENI

Este plato de pastas es un emblema ruso.
Los pelmeni son similares en su forma y preparación a los capeletis.

En este caso vinieron en una vasija grandecita y estaban rellenos de carne (de vaca y de cerdo). Por supuesto, el relleno también tenía cebolla. La salsa estaba buena y tenía pedazos de manteca. En algún lado, había repollo, porque sentimos su olorcito particular (olor a chucrut).

Ksenia nos dijo que la masa lleva harina, huevo, agua y leche (opcional). Nada más. Por eso se la conoce como “la comida de los trabajadores”.

SUPREMA A LA KIEV

Tremenda bomba de pollo rellena.
“Necesito un bombardeo de supremas Kiev para ser feliz.” – dijo el Dr. Pait.
Un platazo que es mejor probarlo que contarlo.

LOMO STROGONOFF

El mejor plato de todos los que comimos en el CCCP.

Son pedazos de lomo salteados en manteca. Pero mezclados con un caldo espectacular y mucha mostaza. Siempre arriba va la smetana (una salsa a base de yogurt, nata y limón). También tenía champis y… adivinen… sisi… cebolla.

Lo compartimos entre los 4 comensales, pero nos quedamos re mil manija.
Hay que pedirlo con tiempo porque tarda, pero vale la pena totalmente.

PECHITO DE CERDO A LA MOSTAZA

El plato de la pavada hizo su reaparición.
Ya estábamos super llenos, pero no nos queríamos ir del lugar con la duda del pechito de cerdo, así que lo marchamos.

Muy buena porción que alcanzó para que todos lo testearan. Vino acompañado de papas ásperas (la versión rusa de las papas rústicas).

En la carta decía “con salsa de 2 mostazas”.
Esto no fue detectado por ninguno de los integrantes del equipo.
Por lo que concluímos que tenía 2 mostazas: savora y fanacoa.

KSENIA, PRINCESA GUERRERA

Ksenia (Mati la anotó como Celia en su libretita) es dueña y moza del CCCP.
Automáticamente tuvimos que hacer el paralelo con Xena, la princesa guerrera.

Hace 15 años que vive en Argentina. Tiene 2 nenas de 7 y 12 años que hablan ruso. Y nos confesó que en su casa siguen comiendo mayoritariamente comida rusa y ucraniana.

Junto a su familia, tenían Ermak, un restaurante con una propuesta gastronómica similar que estaba pegado a Pierino (sobre calle Billinghurst). Los costos crecieron y decidieron optar por una propuesta distinta: un restobar.

Por eso en el CCCP podés comer, como hicimos nosotros.
Pero también pasar a tomar algo, en pleno San Telmo.

Ksenia es una guerrera. Va y vuelve de la cocina sin parar. Atiende a los comensales. Explica los conceptos del CCCP con claridad. Recomienda platos y tragos. E incluso, se sentó un rato largo junto con Mati para escribir el primer diccionario ruso/antigourmet (lo encontrarán en el Anexo 1 más abajo).

Así da gusto salir a bodegonear.
Gracias Ksenia por tu infinita paciencia.

POSTRES Y TRAGOS

En los bodegones tradicionales no solemos pedir tragos, pero como en la carta del CCCP había 4 o 5 (y todos con vodka), no nos quedó más remedio que empedarnos a troche y moche.

PIROSHOK: es un pan con leche, de masa medio cruda, con manzana y canela. Lo destrozamos.

NAPOLEÓN: no tenemos ni idea qué tenía, pero iba como trompada de loco.

PERESTROIKA: vodka, ají y miel.
Claramente a los rusos no les calienta nada. Estaba bueno, especialmente el gusto que le da el ají, pero no se compara con la bestia que llegó después.

CCCP: el trago de la casa tiene vodka, granadina y ¡TABASCO!
¿Con pólvora no tenés ninguna bebida? – le preguntó Facu a Ksenia.
Nos prendimos fuego con el picante y tuvimos que pedir otra Perestroika para apagar el incendio.

CONCLUSIÓN

El Dr. Pait dijo: muy bueno todo esto.
Mati dijo: estoy lleno y me hice comunista.
JP dijo: es muy rica la comida de acá.
Facu dijo: es un lugar al que vendría a comer otra vez.

Es así nomás la cosa. El CCCP es para visitar, probar y volver a probar.

Un lugar que apenas entrás te sumerge en una atmósfera rusa.

De historia, de camaradas, de comunismo, de marxismoleninismo, de personajes increíbles, de música que nunca escuchaste y de otra gastronomía (muy lejana y a la vez similar en muchos detalles).

Una fórmula matemática diría que Rusia = Cebolla.
No hay ningún plato que no tenga este toque distintivo, por lo tanto si no tiene cebolla… evidentemente no es ruso.

En el CCCP tenés que pedir de forma individual.
Los platos no son escasos, pero tampoco dan para compartir.
Así que por un lado es mejor, porque podés pedir varias cosas e ir probándolas.

El precio está muy bien. Nosotros pagamos $350 por cabeza con propina incluida (comiendo todo lo que contamos). Y te regalan el chupito de vodka, que no es moco de pavo.

Cuando nos estábamos yendo, nos sacamos la duda con respecto al cartel gigante de la pared que dice: Пролетарии всех стран, соединяйтесь!

¿Eso significa “el que sabe comer, sabe esperar” en ruso? – preguntó Mati.
No. Significa… “¡Proletarios de todos los países, únanse! – contestó Ksenia.

Esta, es otra clara muestra, de los profundos mensajes que se pueden encontrar escritos en las paredes de un bodegón.

Gracias a Ksenia y a su familia por la atención y por el morfi. Prometemos volver pronto para seguir disfrutando de ese vodka caserito.

Salud! O mejor dicho, Nasdarovia!

 

ANEXO 1: DICCIONARIO DE SUPERVIVENCIA RUSO/ANTIGOURMET

Aprobado por la R.A.A. (Real Academia Antigourmet) es de suma utilidad para:
1. Llevar al mundial
2. Encararte una rusa o chaparte un ruso
3. Ir a un bodegón bolchevique
4. Caretear en una reunión del Partido Comunista
5. Zafar como un campeón si te secuestra la mafia rusa

Acá les dejamos un listado preliminar de términos y vocablos que desarrollamos (en cooperación con Ksenia) mientras nos clavábamos el tercer vodka. Cabe aclarar que Ksenia estaba sobria. No podemos decir lo mismo del redactor.

Vino —> Vino
Soda —> Soda
Fresco y batata —> Fresco y batata
Vodka —> Vodka (Gorilka en Ucraniano)

Plato —> Tarielka
Ej.: “Marchame un tarielka de vermicellis tuco y pesto”

Gracias —> Spasiba
Muchas gracias —> Muchas spasibas

Carne —> Miása
Carnicería —> Miásasería
Ej.: “Sabría usted decirme dónde está la miásasería que tengo que comprar miása para un asadazo?”

Traeme otra —> Ieshió odnú

Huevofrito —> Sharenaie iaítso

La cuenta —> Schiót
(como estornudando)

Sofovich (El Ruso) —> Kalchienogii

Recetas de la abuela —> Reiceptí babushki

Dónde está el ñoba —> Gdie najoditsa tualet

Hay trapito? —> Parkovshik iest?
Es a voluntad, pa! —> 100 rublos o te kalashnikeo el tutú.

Más vodka! —> Vieshió vodka

A la izquierda de Rusia —> Slieva al rasií

Salud! —> Nasdarovia!

ANEXO 2: TODO QUEDA A LA IZQUIERDA DE RUSIA

Hubo un momento de nuestra vida gastronómica, allá por el 2015, donde se nos criticaba por “no cruzar la General Paz”.

A ver… no nos llovían las críticas, porque no nos conocía nadie.

Solamente nos rompía las pelotas Nico Gitel (un amigazo de zona sur) que nos instaba a meternos en el conurbano bonaerense o nos iba a calificar de “caretas palermitanos”.

Nosotros nos cansamos de explicarle que somos de Junín y que la ciudad queda a 260 km. cruzando la maldita General Paz. Y le decíamos que “él era más “tiernito” porque no conocía las pastas de nuestro querido Club Newbery o los salamines de Agustín Roca”.

La discusión parecía no tener fin, hasta que Matías escribió una reseña.

Fue la del Club Hungaria de Olivos, donde sentaba las bases y precedentes de la Filosofía Geográfica/Bodegonera Antigourmetera que este equipo defiende a rajatabla.

Conceptos como “a la izquierda de Rusia”, la O.L.I.S.S.S., el C.A.G.A.S.O. y “la General Paz no divide nada”, fueron explicados detalladamente en este documento y se ha convertido en uno de los estatutos fundacionales de nuestro movimiento.

Así que recomendamos leer también esta reseña para comprender mejor la filosofía antigourmetera y entender lo que significa un bodegón ruso para nosotros.

Acá se la dejamos.
Léala. No sea gourmet.

Club Hungária