LA RESEÑA NO SE MANCHA

Desde que abrimos La Esquina del Antigourmet tenemos tres objetivos bien claros.

  1. Queremos convertir la esquina en un Centro de Cultura Bodegonera.
  2. Queremos continuar difundiendo esta forma de ver y sentir la gastronomía.
  3. Queremos continuar con las salidas a comer y disfrutar esas comilonas entre amigos.

Por eso mismo, decidimos abrir solamente de martes a sábados por la noche.

De esta manera, nos quedan 2 días libres para descansar, estar con la familia y también… organizar alguna salida bodegonera para continuar con nuestra aventura Antigourmet.

Hay que mantener el hobby. – dijo Facu, y todos coincidimos.

No queremos perder esos momentos. Esas noches donde una mesa compartida nos hace plenamente felices. Donde conocemos historias de dueños, de mozos, de bacheros, de comensales y también, donde escribimos nuestra propia historia. Nuestras hazañas bodegoneras a través de estas reseñas.

Muchos amigos y comensales que vienen a la esquina nos preguntan…

¿Van a seguir saliendo a comer? ¿Van a seguir escribiendo?

La respuesta, sin lugar a dudas, es que sí. Porque amamos el bodegón y porque nos encanta salir a comer los 5 juntos. Tan simple como eso. Y acá estamos. Acomodando nuestras vidas, nuestros trabajos, nuestros horarios y nuestras familias, para que se acoplen a esta nueva locura que decidimos emprender.

Tenemos una esquina que reúne todo lo que nos gusta.

Pero además, conservamos los mismos valores con los que arrancó este juego. Reivindicar la comida de bodegón, darle la difusión que se merece, protegerla de los ataques del snobismo gourmet, conocer barrios, encontrar personajes y contar sus historias de la manera más honesta posible.

Por eso mismo, para nosotros, todo el año es bodegón.

Y por eso, en el día del trabajador, les dejamos una nueva reseña.
Dedicada para todos los que laburan en gastronomía.

FIEBRE DE SÁBADO POR LA NOCHE
(Sábado, 23:45 hs. – La Esquina del Antigourmet)

Los sábados a la noche, la esquina del anti es una fiesta. Un despelote de gente. En las barras, en las mesas, en las reposeras, en la vereda, jugando al metegol, tirando fichas al sapo, hablando de la vida, tomando algo y comiendo. Porque está claro que el deporte favorito de esta gran comunidad, es comer.

Ese día, particularmente, el bar estaba rebalsado.
Llegando a la medianoche, los 5 integrantes del equipo estábamos atrás de la barra mirando el quilombo y disfrutando de la noche. Hasta que Facu dijo:

Facu: Che… ¿mañana vamos a salir a comer o somos todos ponis?

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INTERRUMPIMOS ESTA RESEÑA PARA EXPLICAR CON LUJO DE DETALLES EL TÉRMINO: “PONI”

Desde que Serafo Dengra salió con sus videos motivacionales diciendo: “never poni”, es como que a Facu se le incrustó ese animal en el cerebro y no para de nombrarlo. Ya no importa si tiene sentido o no. Le dice poni a todo, constantemente.

A los pibes de la cocina ya los tiene re contra mil podridos.
Por eso, el equipo ya fue bautizado como “Los Ponis”.

A Facu todo el tiempo se le escucha decir cosas como:

  • Poni, ayudame a sacar las mesas.
  • Si te vas de vacaciones sos un poni.
  • Una sola birra te tomás? Qué pedazo de poni.
  • Ayer jugué a la pelota paleta. Era un poni mi compañero.
  • Una vieja tardó 10 minutos en cruzar la calle, qué poniiiii.
  • En el hipodrómo, ¿hay carreras de ponis?

Y así se pasa los días… ponificando todo a su paso. En alusión directa a su TOC con los ponis, cuando vas a la esquina del Antigoumet, podés pedir papasfritas en 3 variantes:

  1. A Caballo: con 2 señores huevofritos.
  2. Poni: con 1 huevofrito, para los más flojitos.
  3. Unicornio: con la cantidad de huevofritos que se le cante al poni del cocinero. Entre 3 y 5 suele ser el número. No existen, por eso son papas unicornios (never poni).

A nosotros este tema nos produce un agotamiento mental importante, pero bueno… ya lo queremos así a Facu. Hace unas birras impresionante y atiende la barra espectacularmente bien. Como que ya nos encariñamos con el poni.

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VOLVIENDO A LA RESEÑA

Estábamos atrás de la barra, los 5 hablando al pedo y se originó esta conversación.

FACU: Che… ¿mañana vamos a salir a comer o somos todos ponis?
DR. PAIT: pará un poco Facundo, estamos todos rotos.
FACU: somos todos ponis entonces.
ROMÁN: está La Conga pendiente.
JP: la tortilla a la española hoy salió espectacular.
FACU: sí, salió rica, pero mañana vas a comer o vas a seguir siendo un poni?
JP: mañana no puedo.
FACU: poni.
ROMÁN: está La Conga para ir si quieren.
FACU: ¡VAMOS!
DR. PAIT: pará un poco Facundo, estamos rotos de verdad.
FACU: ahhhhh bue!
MATI: vendí un par de chinelas Sufflé.
FACU: qué poni!
MATI: cállate gil, que vos le pusiste cardamomo a la cerveza.
FACU: es un yuyo el cardamomo.
MATI: es un yuyo gourmet.
FACU: cómo un yuyo va a ser gourmet? Sos pelotudo vos?
MATI: es gourmet. Como la cúrcuma, el jengibre y si me apurás… la canela.
FACU: pero qué poni que sos.
ROMÁN: vamos a La Conga entonces?
FACU Y MATI: sí, dale, vamos, mabien, poni.
DR. PAIT: pero qué rompebolas que son. Bueno, vamos.
JP: yo no puedo.
Facu: poni.
JP: ya me lo dijiste Facu.
Facu: poni.
JP: (suspira fuerte)
MATI: yo tengo un entierro de cenizas en Santos Lugares mañana a la mañana. Termino eso y voy.
DR. PAIT: dijo entierro de cenizas?
ROMÁN: La Conga queda en La Rioja 34, a media cuadra de Plaza Miserere. A las 13 hs nos encontramos ahí?
FACU, MATI y DR. PAIT: Dale!
JP: yo no puedo porque…
Facu: … porque sos poni!

A las 2 AM toda la gente ya se había ido a dormir. Acomodamos todo, lavamos lo que faltaba, entramos la krachetilla, sacamos la basura, apagamos las luces y cada uno a su casa. Todos a dormir, que mañana había que conguear fuerte.

LOS DOMINGOS EN FAMILIA
(Domingo, 12:25 hs. – diálogo por whatsapp)

Facu: buen día ponis.
Mati: hace una hora que arrancó la misa, está en idioma brasilero, no entiendo nada de nada, pero parece buen tipo el cura.
DR. PAIT: cuánto tenés desde Santos Lugares a Once?
MATI: llego al toque.
DR. PAIT: Mati, no tenés ni idea de dónde estás, no?
MATI: nop.
DR. PAIT: sos un desastre!
Facu: poni.
DR: PAIT: avisanos cuando salís, porque seguro tenés una hora de viaje.
MATI: dale, hacemos así.
ROMÁN: buen día.
FACU: poni.
ROMÁN: nos encontramos en La Conga a las 14 hs.
FACU: OK.
MATI: dale.
DR. PAIT: listo.
JP: yo no puedo.
FACU: poni.

LA CONGA ARRANCA EN LA PUERTA
(Domingo, 14 hs.)

Nos encontramos en la esquina de Rivadavia y La Rioja. El Dr. Pait cayó con una remera amarilla con el dibujo de un Minion (recuerde esto). Y cuando comenzamos a caminar rumbo a La Conga, nos dimos cuenta de algo inusual.

¿Esa es la cola? – dijo Román.

Afirmativo. Para entrar había una larguísima cola, de unos 25 metros. Al principio te desmoralizas, porque pensás que vas a estar 1 mes esperando para entrar. Pero no es así. La cola va a las chapas. Gente entrando y saliendo todo el tiempo. Nosotros esperamos 20 minutos.

Pero además de la velocidad, hay otras razones por las cuáles es conveniente esperar.

Son tan geniales que para amenizar la espera te venden de todo. Hay una especie de minisuper abajo del techo de La Conga y una casa aledaña.

Golosinas, helados, fotos y postales de Machu Picchu, productos peruanos de toda índole (como la mágica Inka Cola) y los infaltables muñecos de Peppa Pig, que no solamente son horripilantes sino que transmiten el peor mensaje posible para la sociedad. Seguro no salió de Perú esa tal Peppa.

La cola de La Conga es una experiencia en sí misma. Los diálogos que se escuchan, la gente que pasa y decide si quedarse o no, la venta de productos. Todo hace que uno vaya entrando en clima. Incluso cuenta la leyenda que La Tigresa del Oriente en su visita a la Argentina, hizo la cola. Dato 800% incomprobable.

LA MATRIX PERUANA

Estábamos al lado de la puerta. Ya no dábamos más de las ganas de ingresar. Veíamos la gente masticando por la ventana y el estómago nos crujía. Ahora que lo pensamos… pobres comensales los que estaban adentro, viendo por la ventana a 6 engendros mirando su comida y babeando sin parar. Llegó la salvación.

Hay mesa para 6, dijo el encargado a través de… ¡UN INTERCOMUNICADOR!

En la camisa tenía abrochado un micrófono. En la oreja un auricular con la luz del bluetooth que no paraba de titilar. Y un reloj de tamaño importante en la muñeca izquierda que chequeaba a cada ratito.

El encargado era Neo. Peinado para el costado (a la gomina y/o Suavecito). Anteojos. Vestido impecablemente: zapatos lustrados, pantalón negro y camisa blanca planchada por el mismísimo Agente Smith.

Lo único que faltó para hacernos creer que todo era un sueño fue sacar 2 pastillas y hacernos elegir. La organización dentro de La Matrix Conga es perfecta. Es muuucha gente comiendo y muuucha gente trabajando. Y se nota que son profesionales.

Nos hizo señas que pasemos y fue como entrar en un estadio mítico.

JUGANDO EN OTRA LIGA

Los nervios antes de traspasar la puerta fueron similares a cuando entramos en una cancha de basquet. Nos dieron ganas de jugar, de divertirnos, de salir a ganar. Pero en el momento exacto del ingreso, nos dimos cuenta que estábamos jugando otra liga. Estábamos en la NBA (National Bodegon Association).

La Conga es como el Madison Square Garden.

El recinto por donde se ingresa tiene capacidad para unas 200 personas. Pero en el medio hay una arcada que te lleva a otro salón con las mismas dimensiones. Así que calculamos, a ojo, que entran 300 a 350 comensales simultáneamente.

No nos olvidemos que hay unos cuantos metros de cola esperando para entrar.

La Conga tiene un salón muy prolijo. Con mesas de madera con fórmica y muy bien iluminado (hasta un punto cercano al encandilamiento) con 10 arañas de última tecnología LED. Están ubicadas en parejas a lo largo del techo y cada dupla de arañas tiene un diseño distinto. Estaba difícil elegir un modelo y eligieron 5 distintos. ¡Grosos!

El ambiente está perfecto porque hay 2 super aires acondicionados al palo. Pensamos que nos íbamos a morir de calor, pero nada que ver. Temperatura óptima para darse una panzada sin preocupaciones.

Hay unos cuantos televisores Smart. En nuestro caso nos tocó mirar: un canal de Youtube con MMA, un noticiero y un partido de fútbol.

La cocina es enorme y se puede observar la terrible coordinación que tienen si te quedás parado un ratito en la barra de atención. Pegado a la barra, hay un cartel que dice:

“LA CONGA. Restaurant. Marisquería. Pollería.”

Hay un cuadro con un castillo tipo Drácula y una lona con el logo de Papuchi Internacional que aparentemente es un boliche bailantero. También hay un patio… pero eso lo dejamos para más adelante.

Pasemos a lo importante, pasemos al morfi.

LOS PRIMEROS MORDISCOS Y UN SUSTO EXTREMO.

Se acercó José, nuestro mozo, y nos preguntó si ya estábamos como para pedir.
Por supuesto que el Dr. Pait ya había chusmeado toda la carta y estaba más preparado que nunca para hacer un pedido suculento. Marchamos 3 entradas.

1) TORTILLA DE CAMARONES

Mucho huevo y bichos a reventar. ¡La hacen SIN PAPA! Una cosa que nunca habíamos visto. Incluso nos hizo debatir acerca de si una tortilla sin papa, era una tortilla o no. Muy rico plato para compartir, saliendo de lo tradicional.

PD: la pido pero hay demora, dijo el mozo. Tardó 3 minutos en traerla. ¡Batman!

2) PAPAS A LA HUANCAÍNA

Uno de los platos más representativos de la cocina peruana.
Es una salsa de queso fresco y ají amarillo. Con un poco de leche y aceite para darle consistencia. Es bien espesa. Y se tira la salsa arriba de unas rodajas de papas (sancochadas). A la preparación se le pone lechuga, huevo duro, un par de tiras de morrón y aceitunas negras.

Cuando llegó a la mesa, nos sorprendió la profundidad del plato. La salsa era una pileta. Y se vivió uno de los momentos de tensión más extremos del 2018.

¿Por qué? Porque nos dimos cuenta que no habían traído la panera.
Empezamos a mirar las mesas de al lado como para manguear y…
¡NINGUNA TENÍA PAN!

Nos volvimos locos. Tener esos 300 cm3 de salsa ponchable y no poder hundir la miga es una situación totalmente atípica para el equipo Antigourmet. Llamamos al mozo y nos trajo 2 paneras. Respiramos. Porque se había barajado la posibilidad de salir a comprar pan en una panadería cercana.

3) SALCHIPAPA

Uno de los platos más nobles que conocemos. De hecho, está cerca de entrar en la carta fija dentro de la esquina. Simpleza absoluta: salchichas cortadas en rodajas, mezcladas con papas fritas. Y con varias salsas para acompañar.

En La Conga te traen 3 compoteritas con mayonesa casera, ají putaparió y crema de rocoto. El picante lo tenés que aguantar unos 42 segundos. Impecable plato para una entradita.

Los 3 platos de entrada nos dejaron pipones. Son todos contundentes, calóricos y como para compartir. Necesitábamos aire, y cuando eso pasa, normalmente nos ponemos en modo investigación.

UN POCO DE HISTORIA, UN MINION MUTANTE Y QUE LOS CUMPLAS HAPPY

Mientra hacíamos la digestión. Hablamos un ratito con José, nuestro mozo.

Hace 5 años que está en el país proveniente de San Juan de Miraflores y apenas llegó lo tomaron en La Conga. Sus padres viven en Arequipa y tiene una nena (se tomó un ratito para mostrarnos fotos de su hija en el celu).

Nos contó que pese al ritmo frenético de atención que tienen nunca se siente cansado.

“En Perú todos trabajamos así” – nos dijo, a modo de palito. Fue como decirnos “acá nadie labura, son todos ponis.”

La verdad es que los turnos son largos, el ida y vuelta es interminable, pero de todos modos la atención en La Conga es perfecta. Te recomiendan bárbaro, te dicen qué platos son para compartir, son sinceros con los tiempos y el servicio es muy rápido.

Después charlamos un ratito con Neo, o mejor dicho, con Julio. El encargado conectado a la Matrix Peruana nos contó un poco más sobre este lugar y la afluencia de comensales.

Es así todos los días desde hace 15 años. La gente empieza a llegar a eso de las 11 y hasta las 16 o 17 tenemos este ritmo de comensales. Después afloja y a las 19 arranca de nuevo. Es un trabajo muy sacrificado, pero lo hacemos con gusto.

Julio es un tipo super preparado y capacitado. Con una forma de expresarse digna de un coach motivacional, nos hizo un recorrido por los platos que definen su gastronomía y el respeto que tienen por cada uno de sus ingredientes.

Nos habló de ceviche, maíz cancha, maíz mote, mandioca, cebolla morada, el limón como método de cocción, la chicha, el pisco, la historia de las papas a la huancaína y la banana frita.

Gastón Acurio cambió la gastronomía peruana, porque nos ayudó a definir y proteger los platos típicos de nuestro país. Empezar a mirar para adentro y darle valor a lo que tenemos en Perú. Tenemos catalogados 200 platos y más de 200 clases de papas. Es un trabajo maravilloso. Acurio cambió la gastronomía y Gareca cambió el fútbol.

Julio es de lengua fácil. Una vez que arranca a contarte algo, se motiva y no puede parar. Un lujo que nos dimos porque afuera, en la vereda, la cola no se achicaba. Así que ese ratito que nos dedicó, fue invalorable para el equipo antigourmet. Gracias Julio y José por el tiempo que nos regalaron.

Después de tanta charla, ya estábamos listos para lo próximo.

Pidamos algo más. Ya rectifiqué el motor. – dijo Facu.

Lo miramos al Dr. Pait, como para preguntarle qué íbamos a pedir y notamos que estaba en cualquiera. Como que lo agarró el Caballero de la Casa de Géminis y lo mandó a otra dimensión.

El minion de su remera había crecido.

Estaba con la boca abierta, como un pez buscando aire en una pecera. Pero a la vez se mostraba asombrado, con los ojos abiertos de par en par. Algunos opinamos que el Minion tenía un poco de acné y una incipiente barba. Se le había caído un poco de pelo y estaba pálido. Amarillo gripe era su nuevo color.

La mezcla de chicha, vino, más chicha, cerveza, un poco más de chicha, papas a la huancaína, salchipapa, tortilla de camarones y un traguito más de chicha, habían hecho mella en el Dr. Pait

Cuando pensábamos que lo perdíamos, ocurrió un verdadero milagro.

En la mesa que estaba atrás de él, prendieron fuego una vela de cumpleaños, de esas que parecen bengalas. Le pusieron una corona de rey al homenajeado. Pusieron el “que los cumplas feliz” a todos volumen, llegó José con una torta y todo el restaurante empezó a cantar y aplaudir.

Lo único criticable es que, luego del Cumple Feliz, pusieron un Happy Birthday cantado por el mismísimo Trump (lo que opacó el espíritu de unión latinoamericana que había en el ambiente).

Fue tal el despelote que no solamente logró despertar al Dr. Pait, sino que el Minion volvió a su estado natural. Y eso, trajo aparejado que volvimos a pedir morfi.

 

EL GRAN EMBLEMA PERUANO

Estábamos como para un par de platos más. Decidimos pedir una dupla prometedora.

¡José! Marchanos un ceviche y un arroz chaufa. – dijo el Dr. Pait.

4) CEVICHE
Casi nos largamos a llorar. Emoción a flor de piel. Un plato precioso, de enormes dimensiones, para compartir y con una presentación impecable.

El pescado blanco (en trozos), la cebolla morada, el ají, el cilantro, la batata, la papa, los langostinos, la yuca, la cancha (maíz tostado) y el choclo flotaban sobre el juguito con limón.

El ceviche es Patrimonio Cultural Peruano y su plato más difundido a nivel mundial. Claramente, tiene todo lo que necesita para definir la identidad del país.

Desde 1820 hay registros de su existencia, tanto en recetas, como en canciones y textos.

“…las comidas eminentemente nacionales son los picantes que con tanto placer saborea la plebe…pero el picante más picante, el que más lágrimas arranca (después de los celos) es el seviche”, escribía Manual Anatasio Fuentes en 1866.

Nos llamó la atención el seviche escrito con S. Y encontramos que se puede escribir de 4 maneras: ceviche, cebiche, seviche y sebiche. Ideal para el Pelado Maranguello que es un error ortográfico caminando.

Leer la reseña de Juancito para comprobarlo.

Si tenés ganas de probar una comida simple y sabrosa, es momento de pedirte un ceviche en La Conga. Plato recomendado si los hay. Pero el ceviche no llegó solo. Vino acompañado de una sorpresa.

EL REGRESO DEL “PLATO DE LA PAVADA”

Los lectores que vienen leyendo el Anti hace tiempo, conocen el término Plato de la Pavada. Nosotros le decimos así al plato que no tendríamos que pedir, pero por motivarnos demasiado solemos marcharlo de todas maneras.

Ha pasado mil veces. Estamos reventados de morfi, ya como para irnos del bodegón y Facu dice:

“No seamos ponis y pidamos unos canelones a ver cómo son.”

Y al rato caen los dos canelones, que tienen el tamaño de un paquete de galletitas Girotondo, con 2 kilos de relleno en su interior, ricota como pa´ tirar al techo y un litro de salsa. Agregale otra panera.

Ahí es cuando nos queremos matar, porque sabemos que al otro día ese exceso nos va a costar carísimo. El plato de la pavada no solo te encarece la cuenta, sino que estamos convencidos de que te saca años de vida.

Por ejemplo, una vez estábamos comiendo en Otoxo y pedimos pulpo… después de haber comido el postre. Claramente termina mal, pero no nos podemos controlar.

Esta vez, en La Conga, pasó algo muchísimo más extraño todavía. Y tiene como protagonista a un plato que no conocíamos.

5) ARROZ CHAUFA
Lo marchamos y cuando llegó nos queríamos morir.

Román: pero esto es un chow fan.
Dr. Pait: ahhhhh, pero somos re boludos.

Claro. Los ancestros de Fujimori llegaron a Perú y le hicieron varios aportes a su gastronomía con sus platos tradicionales. Uno de ellos es el Chow Fan, que con el paso de tiempo fue castellanizado como Arroz Chaufa.

Investigando un poco nos enteramos que la cocina peruana tiene muchísimos aportes de la cocina china, a la que le dicen “chifa”, y por eso hay expresiones como “¿Nos comemos un chifita?” o “¿Vamos a comer al chifa?”

¡CONCHA LA PELOTA!, como diría el Chino del Supermercado de Gente Rota.

Estábamos re calientes, porque queríamos comer comida peruana. No china.
Entonces, hicimos una movida única en la historia del equipo Antigourmet.

Nos pusimos de acuerdo, el Dr. Pait llamó a José y le dijo:

Envolveme este plato para llevar. Y marchame un Ceviche y un Bife a lo Pobre.

Impresionante jugada. No solamente pedimos platos al pedo, sino que ahora ni siquiera lo probamos. Nos pasamos todo el almuerzo con la bolsa de arroz chaufa arriba de la mesa, lista para llevar. Al otro día Mati mandó un whatsapp avisando que estaba rico. Se ganó el almuerzo del lunes.

6) BIFE A LO POBRE

Es un flor de churrasco, con arroz, papas (fritas), una banana dulce (frita) y dos huevos (fritos).
Hermosa conjunción de múltiples fritangas como para ir pensando cuántas horas de siesta se va a necesitar post-LaConga.

Dato: una porción extra de banana frita sale $30 (para demostrar que no sos un poni).

Nos habíamos pegado una tremenda panzada y necesitábamos hacer un poquito de sobremesa antes de pedir los postres. Este suele ser el momento donde Matías sale a curiosear por el local en busca de algo jugoso para contar en la reseña. Y vaya que lo encontró.

EL PATIO DE LA CONGA; VER PARA CREER

Al final del salón principal están los baños y el acceso a un patio. Desde lejos te engaña, porque parece que se extiende, pero es por el efecto de un espejo. Cuando entrás en el patio de La Conga te quedás… a ver cuál sería la mejor palabra para describirlo… bueno, elijamos una: PERDIDO.

Imaginate que vos sos diseñador de interiores y te dicen:

Che, diseñame un patio para mi restaurante, se llama La Conga.

Automáticamente uno agarra para el lado musical, unas raíces africanas, unos tambores repiqueteando, la revolución cubana, ritmo y sabor, una buena fiesta, un trencito de personas cantando ta-ta-ta-ta-ta-TA!

Bueno, nada que ver. El que diseñó este patio optó por otros elementos:

Puso un jardín vertical simulando una selva, una PALMERA en un ángulo, una gran variedad de helechos rodean una CUEVA CONGELADA, que en su interior alberga PATOS nadando en detergente. La cueva está custodiada por un TIGRE. Pero el tigre tiene algunos rasgos de DRAGÓN en la cara. Y además de la entrada a la caverna, el tigre protege una MANZANA PROHIBIDA que está colgada en la pared del costado. En la parte superior, la BANDERA argentina confeccionada con FLORES. En el medio del jardín, un cartel de LA CONGA con luces de neón.

Unimos las palabras claves: PALMERA, CUEVA CONGELADA, PATOS, DETERGENTE, TIGRE-DRAGÓN, MANZANA PROHIBIDA, ESPEJO, BANDERA, FLORES, CARTEL DE NEÓN.

Nos pareció una cosa maravillosa. Inexplicable y maravillosa. Si alguien busca la definición de “pensamiento lateral”, debería aparecer la foto del patio de La Conga.

¿Cómo se llega a ser tan creativo? – preguntó Mati.
Y Facu dio la única explicación posible…

El dueño de La Conga llegó y dijo:
– Che, me sobró esta guita… ¿Qué podemos hacer en el patio?
Y todos los empleados opinaron al mismo tiempo.

Es bastante posible. Pero nunca lo vamos a saber. De todos modos, ese toque kitsch nos enamoró.

A LOS POSTRES

Después de conocer el patio, estábamos listos para sorprendernos con los postres.
Pero Facu elevó la vara nuevamente.

José, ¿tenés algún lemoncello caserito?

El chabón ni se percató que estábamos en un bodegón peruano. Pedir un lemoncello en Perú es como pedir un ferné en Rusia. José lo miró extrañado y le dijo:

Acá tomamos Pisco.

Le pedimos 2 piscos y 3 postres.
Y al toque llegó todo junto.

7) SUSPIRO LIMEÑO

Nombre polémico para el Antigourmet, pero como fue super recomendado por el Encargado lo pedimos igual… ¡Y cuánta razón tenía!

Nos explicaron que la parte de abajo tiene leche, azúcar, yema de huevo y esencia de vainilla. Y el merengue se prepara con claras de huevo, vino oporto y azúcar. Y por último se le tira un poquito de canela.

Exquisito postre. Estábamos como para pedirnos 6 más. Vaya y pídalo sin dudar.

8) TORTA TRES LECHES

Es un bizcochuelo bañado con tres tipos de leche: leche evaporada, crema de leche y leche condensada. Arriba tiene un rico merengue y canela. No nos volvió locos como el suspiro limeño, pero estaba rico también.

9) LECHE ASADA

Cuando llega, parece un flan. Pero no lo es. La diferencia, nos explicó José, está en que la fuente va al horno directo, no en baño María como el flan. Por eso la consistencia del flan es más lisa y la leche asada es más rugosa. Demasiado chiquito para nuestro gusto, pero ya estábamos para dormir una buena siesta.

CONCLUSIÓN

Desde que empezamos con las salidas a comer, teníamos pendiente ir a La Conga. Como los miércoles están cerrados, nunca coincidimos, pero por suerte nos pudimos organizar para conocerlo.

Es un restaurante que difunde la cocina peruana en todos sus niveles. Si tenés ganas de conocer esta gastronomía centenaria y tan rica en valores, es un gran lugar para visitar.

El ceviche y las papas a la huancaína son un espectáculo. El suspiro limeño nos dejó mudos. Y el pisco es una de esas bebidas que arrancás y se complica parar.

Todos los platos son para compartir. Y los precios son populares, por eso la cola es interminable. Nosotros pagamos $420 x cabeza, pero comimos 5 platos, tomamos 3 jarras de chicha, 2 botellas de vino, 1 birra, 2 piscos y pedimos 3 postres.

Hay que ir con tiempo, porque hay mucha gente siempre. Pero como mucho serán 30 minutos de espera en la puerta, siempre con la posibilidad de clavarte un paquete de galletitas o ponerte a mirar fotos de Machu Picchu.

La Conga nos dejó con una sonrisa de oreja a oreja.
Y eso, para el equipo Antigourmet, no tiene precio.

Gracias a Julio, José y todo el personal de La Conga.
Nos hicieron sentir como en casa. Prometemos volver por otro suspiro limeño.

PERO ESTO NO TERMINA ACÁ

10) Marciano

Inaugurando la sección “Postre Post Postre” recomendamos ingerir a la salida de La Conga un Marciano. En los puestitos de afuera, te los venden. Los Marcianos son los juguitos helados (para nosotros eran los Naranjú). Vienen de tamarindo, chicha y otros gustos.

Nos fuimos caminando por Plaza Miserere cantando la canción de Molotov.

Voy caminando por las calles de noche
No creo que ningún humano sospeche
Pensamientos marcianos inundan mi mente
El planeta es mío con todo y su gente, porque…

Me convierto en marciano
No se ni como me llamo
A veces no puedo ni dormir
En marciano me fui a convertir.

El patio de La Conga produce estos efectos.
Gracias por leer una nueva reseña.

Salud!
El Equipo Antigourmet.