Porciones enormes. Buena relación precio/calidad. Ambiente familiar. Precios en australes. Decoración minimalista. Deberíamos peregrinar una vez al año, porque es un lugar que todos los que amamos esto de la simpleza en el morfi tenemos que conocer. La Central, un gran bastión del antigourmetismo.
Un reducto Antigourmet en un lugar imposible. Chiquito, acogedor y con la atención del Tío Héctor que hace unas de las empanadas más ricas que probamos. A conocer Ña Serapia se ha dicho.